Abella Vázquez, Carlos Manuel (2002):

“La construcción de la inmigración como problema en la prensa escrita”
Sociedad y Utopía. Revista de Ciencias Sociales, 19, pp. 61-80.

RESUMEN

El objetivo de esta investigación es mostrar que la prensa española contribuye a definir el fenómeno inmigratorio como algo problemático y conflictivo para nuestro país. La importancia cuantitativa otorgada a noticias negativas en las que están implicados inmigrantes, por un lado, y la reproducción de prejuicios, tópicos y estereotipos acerca de la inmigración y los inmigrantes, por otro, son elementos fundamentales en esta definición. La asociación de la inmigración con los males sociales, y muy especialmente con la delincuencia, cierra la presentación que hace la prensa de los inmigrantes. Para hacer tal análisis, hemos considerado las noticias aparecidas en los diarios ABC y El País a lo largo de cuatro meses comprendidos entre finales de 2000 y principios de 2001, en el contexto del debate, discusión parlamentaria y aprobación de la reforma de la Ley de Extranjería.

ABSTRACT

This article tries to prove that Spanish press plays an active role in defining immigratory process as a problem and a conflict for our country. The main aspects of this definition are, in the one hand, the quantitative importance of negative news in which immigrants are implicated; and the reproduction of prejudices, commonplaces and stereotypes regarding immigration and immigrants, in the other hand. Association between immigration and social problems, and above all delinquency, complete this conceptualization. News appeared between the ending of 2000 and the beginning of 2001 were taken into account in order to be analyzed. At that time, social-political debate on amendment of the immigration regulations was taking place.

Palabras-clave: inmigración, prensa, multiculturalismo, exclusión social, racismo.

Keywords: immigration, press, multiculturalism, social exclusion, racism.

Introducción

En este artículo* se pretende analizar el papel de los medios de comunicación en la conceptualización de la inmigración y los inmigrantes en España. La primera parte de la investigación es de carácter fundamentalmente teórico. En primer lugar, se reflexiona acerca de la relación entre la globalización y el multiculturalismo, incidiendo en la importancia de la inmigración como una de las variables que conecta ambos fenómenos. En segundo lugar, se describe el proceso migratorio acaecido en la década de los 90 y que ha llevado a España a ser una sociedad multiétnica. Para acabar de cerrar el planteamiento teórico, por último, se reflexiona sobre el papel de los medios de comunicación en la configuración de la opinión pública sobre la inmigración, con especial referencia al caso español.

La segunda parte de la investigación es de carácter empírico, y está formada por el análisis de las noticias relacionadas con la inmigración en España aparecidas en los periódicos ABC y El País entre finales de 2000 y principios de 2001. Un primer análisis ha sido de tipo cuantitativo. En segundo lugar, se ha llevado a cabo un análisis de contenido con el fin de determinar los temas informativos más sobresalientes relacionados con la inmigración. Por último, con la inspiración del análisis crítico del discurso, se ha procedido a diseccionar una serie de noticias concretas, consideradas representativas de patrones informativos más generales.

Globalización, inmigración y multiculturalismo.

Las relaciones existentes entre la globalización y el multiculturalismo constituyen el trasfondo teórico de esta investigación [1]. Consideramos que la inmigración es una variable importante que conecta ambos fenómenos. El aumento de las desigualdades en el mundo explica, al menos en parte, la creciente intensidad de los flujos migratorios hacia los países occidentales. Veamos brevemente este planteamiento teórico en los párrafos que siguen.
De modo general, se puede afirmar que el mundo actual es más desigual que nunca. Las diferencias entre los países ricos y los pobres no han parado de aumentar. Un elevado, y creciente, porcentaje de la población mundial nace y crece sin esperanzas de una vida digna (PNUD, 1999). En nuestra opinión, la expansión de la globalización en tanto globalismo es una causa importante de esta realidad. En palabras de Beck, el globalismo es “la concepción según la cual el mercado mundial desaloja o sustituye al quehacer político; es decir, la ideología del dominio del mercado mundial o la ideología del liberalismo” (Beck, 1998: 27). En esta concepción, el mercado es el mejor instrumento para aumentar la riqueza mundial y disminuir las desigualdades. Sin embargo, esta argumentación es falaz (Beck, 1998). De hecho, la realidad demuestra que el mercado mundial libre ha aumentado, y no reducido, las diferencias.

Creemos que este hecho es un importante inductor de la emigración Sur-Norte, y que seguirá siéndolo en los próximos años. Withol de Wenden defiende esta tesis cuando afirma: “Persiste una presión migratoria hacia Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón, a pesar de las políticas de acogida restrictivas y disuasivas puestas en práctica, debido al hecho de los grandes desequilibrios económicos, demográficos, culturales y políticos que subsisten en una parte y otra de las grandes líneas de fractura del mundo contemporáneo” (Withol de Wenden, 2000: 23). Lo cual, matiza la autora, no equivale a afirmar que exista una “correlación sistemática entre demografía, pobreza y migraciones internacionales”, ya que son necesarios recursos y redes, y las esperanzas y expectativas frustradas pueden ser un factor más importante que la pobreza absoluta (2000: 28).

En este punto, resulta imprescindible señalar que los actuales movimientos migratorios no se dan sólo en la dirección Sur-Norte (véase, por ejemplo, Castles y Miller, 1993). En primer lugar, existen importantísimos desplazamientos poblacionales entre los países menos desarrollados. En segundo lugar, una parte significativa de los flujos migratorios se da entre los países desarrollados (véase, más adelante, la Tabla 2, en la que se puede apreciar la importancia de la inmigración procedente de la Unión Europea y Norteamérica para el caso español). Conviene tener presente ambos aspectos a la hora de interpretar la retórica política y mediática al respecto de la inmigración, que resulta ciega a esta realidad.

Pero, al tiempo, el mismo fenómeno que induce la emigración Sur-Norte, entorpece el proceso de integración social de los inmigrantes en los países de acogida [2] . En efecto, el neoliberalismo económico supone la erosión del Estado del Bienestar, el aumento de las desigualdades sociales en el interior de los países desarrollados y la precariedad y flexibilidad laborales (Navarro, 1998; Beck, 2000). De modo que los sectores más desfavorecidos de la sociedad receptora y los inmigrantes son competidores potenciales por unos recursos cada vez más escasos. En este contexto, la culpabilización de los inmigrantes por la situación precaria es un mecanismo habitual. Así, es muy probable que afloren conflictos de corte xenófobo y racista, o al menos que se extiendan opiniones, actitudes y comportamientos de este tenor [3] . De esta forma, los partidos y movimientos de extrema derecha tienen el terreno abonado para su crecimiento.

En este sentido, el Colectivo IOÉ afirma que es necesario analizar la integración social de los inmigrantes desde una lógica globalizadora, “puesto que no hay integración posible de la inmigración extranjera en un contexto que tiende a incrementar las desigualdades y la precariedad de una parte considerable de la población autóctona. De otra forma, se verificará una «integración entre los marginados», en condiciones de vida que promueven el conflicto y la etnización del malestar social” (Colectivo IOÉ, 1999: 222-223, la cursiva es nuestra).

En definitiva, esta combinación de culpabilización de los inmigrantes y chovinismo del bienestar (en la expresión de Martin y Schumann, 1998: 218) es un fenómeno paradójico, ya que un mismo proceso (globalización neoliberal) subyace tanto a la expulsión de los inmigrantes de sus países de origen, como al deterioro de la cohesión social en los países de acogida. Sin embargo, mientras son vistos como víctimas de lo primero, los inmigrantes son considerados culpables de lo segundo. Con ello, en definitiva, el proceso que genera ambas realidades queda al margen, incuestionado.

Este es, pues, el complejo contexto en el que la prensa desempeña un papel clave. El modo de afrontar la realidad migratoria puede contribuir a potenciar esta definición negativa, o puede, por el contrario, desarrollar una labor crítica que proporcione los conocimientos apropiados a la ciudadanía y estimule una auténtica reflexividad [4] .

La inmigración en España, 1991-2000: el surgimiento de una sociedad multicultural.

Lejos de ser un fenómeno novedoso, los movimientos migratorios han sido una constante a lo largo de la historia humana. No obstante, los últimos años han sido testigos de una intensificación sin precedentes de los flujos migratorios. Castles y Miller consideran que esta realidad define en buena medida el actual período histórico, que etiquetan como la era de la migración (Castles y Miller, 1993).

Si analizamos la realidad migratoria española, podemos afirmar que la década de 1990 ha consolidado a España como país de inmigración [5] (véase la Tabla 1). Como se observa, el número de inmigrantes no ha parado de incrementarse. En 2000 su número era más del doble que en 1991. A pesar de ello, el peso de los inmigrantes es todavía bastante modesto si lo comparamos con otros países de la Unión Europea. Así, mientras los extranjeros suponen en España el 2,2% de la población en el año 2000, este porcentaje se eleva, para el año 1998, hasta el 9,1% en Austria, el 8,7% en Bélgica, el 8,9% en Alemania, el 4,2% en Holanda, el 5,6% en Francia o el 3,8% en el Reino Unido. Los datos demuestran que España tenía en 1998 el mismo porcentaje de extranjeros que Portugal (1,8), y similar a Finlandia (1,6) o Italia (2,1), países que registran las proporciones más bajas de la Unión Europea [6] .

Tabla I
Efectivo de residentes extranjeros (en miles) y residentes extranjeros por mil habitantes.
España, 1991-2000.

  1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Residentes
extranjeros
360.655 393.100 430.422 461.364 499.773 538.984 609.813 719.647 801.329

895.720

Res. ext. por
1000 hab
9,28
10,11
11,07
11,87
12,86
13,59
15,37
18,06
20,11
22,48
Fuente: Anuarios Estadísticos de Extranjería, 1991-2000, servidor web del INE. Elaboración propia.

La evolución del número de inmigrantes según su procedencia permite extraer conclusiones interesantes (véase la Tabla 2). Entre 1991 y 2000, Europa es la principal fuente de procedencia de la población residente extranjera. Sin embargo, mientras el peso relativo de la Unión Europea más Noruega y Suiza disminuye en el transcurso de la década, el porcentaje de inmigrantes provenientes del resto de Europa (de los países excomunistas, sobre todo) aumenta. Aún así, su peso sigue siendo bastante modesto (del 1,9% en 1991 al 4,9% en 2000).

Algo similar ocurre respecto al continente americano. El porcentaje de los países más desarrollados, Estados Unidos y Canadá, se reduce a la mitad en 2000, pasando del 4% al 1,7%. Por su parte, la inmigración procedente del resto de América mantiene un peso similar en ambos años, en torno al 19-20% del total, a pesar de que en términos absolutos aumenta en más del doble.

Asia mantiene un peso relativo similar en los dos años considerados (entre el 8 y el 9% del total), doblando el número total de residentes. Por su parte, Oceanía tiene una presencia casi testimonial (en torno a las 1000 personas durante todo el período).

El caso más llamativo, sin duda, es el de África. Ha pasado del 17,4% al 29,2%, multiplicando por 4,2 el número de residentes. Marruecos ha merecido una categoría propia, ya que es el país que más población inmigrante aporta: algo más de la quinta parte de los residentes extranjeros en 2000 tiene esta procedencia.

Tabla II
Efectivo de extranjeros residentes en España por procedencia, 1991-2000, y aportación de cada área al total en 1991 y 2000.

País de procedencia

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

% en 1991

% en 2000

Europa

180.735

198.087

218.397

238.507

255.702

274.081

289.495

330.528

353.556

361.437

50,1

40,4

Unión Europea + Suiza y Noruega

174.162

189.817

208.726

228.388

244.761

262.306

271.329

307.968

326.151

317.993

48,3

35.5

Europa oriental

6.573

8.270

9.671

10.119

10.941

11.775

18.166

22.560

27.405

43.444

1,8

4.9

América

83.257

89.314

96.844

103.324

108.931

121.268

126.959

147.200

166.709

199.964

23,1

22,3

América (excepto EEUU y Canadá)

68.983

74.077

81.440

87.677

92.900

104.345

112.382

130.203

149.571

184.944

19,1

20,6

Norteamérica

14.274

15.237

15.404

15.647

16.031

16.923

14.577

16.997

17.138

15.020

4,0

1,7

Asia

31.996

33.299

34.612

35.743

38.221

43.471

49.110

60.714

66.340

71.015

8,9

7,9

Africa

62.925

71.298

79.422

82.607

95.725

98.820

142.816

179.487

213.012

261.385

17,4

29,2

África (excepto Marruecos)

13.412

17.193

18.119

18.668

20.839

21.631

31.716

38.591

51.142

61.063

3,7

6,8

Marruecos

49.513

54.105

61.303

63.939

74.886

77.189

111.100

140.896

161.870

199.782

13,8

22,3

Oceanía

778

736

782

839

859

929

888

1.023

1.013

902

0,2

0,1

TOTAL

360.655

393.100

430.422

461.364

499.773

538.984

609.813

719.647

801.329

895.720

100

100


Fuente: Anuarios Estadísticos de Extranjería, servidor web del INE. Elaboración propia.

Al menos en el sentido fáctico del término, por tanto, hemos presenciado el surgimiento de una sociedad multicultural, esto es, de espacios sociales en los que coexisten personas identificadas con culturas variadas (Lamo de Espinosa, 1995) [7] . No obstante, en esta acepción descriptiva tan genérica, España siempre ha sido multicultural. De hecho, una de sus características definitorias es la diversidad lingüística y cultural. La propia Constitución de 1978 “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones” (art. 2) y la pluralidad lingüística del Estado (art. 3.2 y 3.3).

En este punto puede ser de utilidad introducir la distinción analítica empleada por Kymlicka. El autor canadiense distingue, dentro de la problemática multicultural, entre Estados multinacionales y Estados poliétnicos (Kymlicka, 1996, sobre todo pp. 26-46). Las minorías nacionales y las minorías étnicas tienen características, problemáticas, objetivos y demandas específicas, por lo que el debate sobre el multiculturalismo puede ser confuso si no se delimita correctamente. Con relación a la nación, Kymlicka ofrece una definición de corte sociológico: “una comunidad histórica, más o menos completa institucionalmente, que ocupa un territorio o tierra natal determinada y que comparte una lengua y cultura diferenciadas” (Kymlicka, 1996: 26). Según esta definición, resulta bastante claro que España incluye en su seno, al menos, a tres naciones: Galicia, Cataluña y Euskadi.

Por otra parte, los datos recogidos en la Tabla 2 parecen dejar claro que España se puede considerar ya un Estado poliétnico, y que existe una clara tendencia hacia su consolidación como tal. En definitiva, el Estado español es tanto multinacional como poliétnico, a pesar de que el reconocimiento de lo primero esté mucho más desarrollado que el de lo segundo [8] .

Desde nuestro punto de vista, sin embargo, ambos tipos de diversidad se encuentran en el ojo del huracán en el actual contexto histórico, y la prensa desempeña un papel fundamental en esta realidad. En los últimos años, tanto los grandes periódicos estatales como los grandes partidos políticos (sobre todo, aunque no exclusivamente, los conservadores) han tendido a estigmatizar la diversidad nacional del Estado y a ensalzar la unidad de España. Pero la polietnicidad no ha corrido mejor suerte. El discurso político y mediático dominante ha ofrecido una imagen estereotipada y prejuiciosa de la inmigración. A continuación, trataremos en más detalle el papel de la prensa en este proceso.

Inmigración y prensa en España: tópicos y estereotipos.

Los medios de comunicación, y la prensa escrita entre ellos no desempeñan un papel omnipotente en la construcción de la realidad social, pero sí aumentan su eficacia “cuando se apoyan en viejos prejuicios populares y recurren de forma machacona a determinados estereotipos; en esos casos, acaban legitimando y dando visos de solidez a discursos que poco tienen de descripción objetiva de la realidad” (Colectivo IOÉ, 1999: 223). Como veremos, este es el caso paradigmático de la producción y recepción de noticias sobre la inmigración en España, donde “los juicios y actitudes [de la población] no proceden de la interacción y la experiencia cotidiana (...) sino de las informaciones y conceptos legitimados por los media” (Colectivo IOÉ, 1999: 223).

Uno de los tópicos más comunes con relación a la inmigración es la exageración cuantitativa de su importancia, a pesar de que los datos niegan la realidad de la avalancha migratoria. Así, la extendida psicosis de la invasión es, hasta cierto punto, independiente del número real de residentes extranjeros. La labor mediática es vital para que esta percepción esté tan difundida: “Los periodistas y los articulistas se resisten a aceptar que la alarma social respecto de la inmigración no guarda proporción con la dimensión numérica del fenómeno” (Izquierdo, 1996: 67). Este tópico se ve alimentado por las frecuentes noticias acerca del apresamiento de magrebíes y subsaharianos tratando de cruzar irregularmente la frontera. Como se observa en la Tabla 2, sin embargo, el 35,5% de los residentes extranjeros en España en 2000 provenía de los países europeos más desarrollados, mientras que este porcentaje se reducía al 29% para el caso de los africanos [9] .

Un primer estereotipo que cabe destacar consiste en la asociación arquetípica de inmigrante con marroquí (véase, por ejemplo, Izquierdo, 1996: 165-175). A pesar de que Marruecos es el país que más población inmigrante aporta a España en 2000, los marroquíes suponen sólo el 22% de los residentes extranjeros ese año.

Otro estereotipo muy difundido asocia la inmigración con los males sociales: tráfico, venta y consumo de drogas, prostitución, inseguridad ciudadana, mendicidad (Vallés, Cea e Izquierdo, 1999: 69-76). El proceso de retroalimentación que le da vigencia resulta ilustrativo del marco ideológico que define la presentación de las minorías en la prensa (véase Van Dijk, 1997). Por un lado, los periodistas (blancos, de clase media) tienden a hablar de los inmigrantes (miembros de minorías étnicas o raciales, de clase trabajadora) en términos de exogrupo. Este desconocimiento controlado de los periodistas, junto con el autointerés, favorece el desarrollo de estereotipos y prejuicios. Por otra parte, los valores informativos dominantes privilegian las noticias negativas porque se recuerdan mejor, sobre todo si aluden a grupos marginales o minoritarios. Además, el público receptor tiende a aceptar esta imagen negativa de las minorías, ya que resulta concordante con los tópicos, prejuicios y estereotipos dominantes, que tal vez ellos mismos posean (Van Dijk, 1997). Esta asociación mediática con los males sociales, además, presenta una tendencia hacia la especialización de los inmigrantes en actividades delictivo–marginales según el lugar del que procedan (Colectivo IOÉ, 1999: 170; Tornos, 2001: 115).

Nuestra hipótesis, por último, en consonancia con lo expuesto, es que la prensa escrita ofrece un trato distorsionado del fenómeno inmigratorio [10] . Un trato basado en tópicos, prejuicios y estereotipos, y que contribuye a asociar, de modo general, inmigración a problemas y, de modo más particular, a problemas sociales tales como paro, delincuencia, inseguridad ciudadana, precariedad laboral, etcétera [11]

La presencia de la inmigración en la prensa. Aproximación cuantitativa y descriptiva.

Nuestro análisis se ha centrado en los diarios El País y ABC, ya que son los más representativos de las orientaciones de corte progresista y conservador, respectivamente. Además, en lo que se refiere a tirada y difusión diaria, son dos de los tres principales periódicos de España [12] .

Los períodos de análisis incluyen las noticias publicadas entre el 22 de septiembre y el 22 de noviembre de 2000, y entre el 23 de enero y el 23 de marzo de 2001. La elección de estas fechas no es casual. La Ley Orgánica 8/2000 de 22 de diciembre, de reforma de la Ley orgánica 4/2000 de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y de su integración social, más conocida simplemente como reforma de la Ley de Extranjería, fue aprobada por las Cortes el 24 de noviembre de 2000. Publicada en el BOE un mes después, entra en vigor el 23 de enero de 2001. Los períodos seleccionados corresponden, pues, a los bimestres anterior y posterior a la aprobación y entrada en vigor de la Ley. Con ello, podremos ver si el contexto sociopolítico en el que tienen lugar las noticias, y el posicionamiento del periódico en dicho contexto, puede influir en el tratamiento que da al fenómeno de la inmigración. Por último, hemos incluido en el análisis todas las noticias aparecidas en la portada y en las secciones Nacional (o España), Sociedad y Economía. Se excluyen, por tanto, editoriales, entrevistas, reportajes y el resto de secciones.

En la primera aproximación analítica al tratamiento informativo de la inmigración analizamos la cantidad de noticias y las secciones en que aparecen [13] . En la Tabla 3 aparecen resumidos estos datos. Como se ve, El País dedica un gran espacio a la inmigración. Tanto por la cantidad de noticias recogidas, como por su ubicación dentro del diario (fundamentalmente en la sección España), como por su presencia en la portada, podemos afirmar que considera que la inmigración es un tema de gran importancia política y social. Por otra parte, cabe señalar la casi ausencia de noticias situadas en la sección Economía. Esta inexistencia es más llamativa todavía si tenemos en cuenta la importancia económica que el fenómeno migratorio tiene para nuestro país. En otro sentido, cabría preguntarse si esta presencia no supone una sobrerrepresentación de la temática. Este “bombardeo” informativo, ¿no supone por sí solo un primer paso en la construcción de la inmigración como problema?

Tabla nº III
Recuento de las noticias sobre inmigración. Frecuencias absolutas y porcentajes (en horizontal, entre paréntesis), por secciones e intervalos de tiempo

Intervalo
de tiempo
Diario Portada Nacional (ABC)
España (EP)
Sociedad Economía TOTAL NOTICIAS
POR DÍA
22sep-22nov 2000 El País
6
108 (93,1%)
7 (6%)
1 (0,9%) 116 (100) 1,87
ABC
0
0
38 (97,4%)
1 (2,6%) 39 (100) 0,63
23en-22mar
2001
El País
35
249 (100%)
0
0 249 4,22
ABC
8
47 (40,5%)
69 (59,5%)
0 116 (100) 1,97
TOTAL PERÍODO El País
41
357 (97,8%)
7 (1,9%)
1 (0,3%) 365 (100) 3,02
ABC
8
47 (30,3%)
107 (69%)
1 (0,7%) 155 (100) 1,28

Fuente: Elaboración propia.


Por su parte, el diario ABC otorga menos importancia a esta temática. Tanto el número total de noticias, como su presencia en la portada, como su ubicac